LOS METEOROS

Interesante acontecimiento el sucedido en Rusia, específicamente cerca de la ciudad de Cheliabinsk, en donde un meteoro fragmentado se esparció, después que, al impactar, generara una fuerza 30 veces superior a la bomba dejada caer por aviones "aliados" sobre Hiroshima, en la segunda guerra mundial.
Extraño es que las agencias aeroespaciales de los diferentes países del "primer mundo", no nos alertaran acerca de esto, sobre todo cuando, por ejemplo NASA, están permanentemente "monitoreando" el espacio exterior con sus potentes telescopios. ¿Como se les pudo pasar esto, si tomamos en cuenta que solo unos pocos días antes nos habían dicho que el asteroide 2012 DA14 pasaría rozando la tierra?  Mientras el  asteroide 2012 DA14 supuestamente rozaba la tierra, según NASA, uno completamente desconocido (para ellos), lograba penetrar nuestra atmósfera, desintegrándose en rocas de peculiar tamaño, y entraba en territorio ruso, causando la muerte de más de mil personas.
Ni los rusos, ni los norteamericanos al mando de Bruce Willis, pudieron detectar este "Armagedón", que se les vino encima. Como diría el filósofo Kico; "¿Que cosas no?"
Y tal parece, según algunos vídeos que han sido montados en You Tube, ese mismo día meteoros fueron vistos en EEUU, y Japón. Si es cierto esto último, no lo sé, pero hay que andar pendientes en todo momento.
Sin embargo, y muy a pesar del carácter especulativo de estas cosas, hay que tomarlas en serio, sobre todo si DIOS TODOPODEROSO, está involucrado en ello.

ACERCA DE METEOROS EN EL RELATO NEO TESTAMENTARIO:
En una oportunidad el Señor Jesús estaba reunido con sus apóstoles y ellos le mostraron, orgullosos, el templo reconstruido por Esdras y sus amigos, y que hacía poco había remodelado Herodes, el hijo (el papá fue el que quiso matar al Señor Jesús, cuando estaba recién nacido). Jesús les respondió que de ese edificio no quedaría piedra sobre piedra, a lo cual ellos le preguntaron que "cuando serían estas cosas, y que señal habrá de tu venida y del fin del siglo?" (Mateo 24:3).
La conversación que se desarrolla a partir de ese momento, gira en torno al tiempo del fin y a la tribulación de aquellos días la cual Él llama "gran tribulación". Por cierto este tiempo no significa el fin del mundo, sino del tiempo de la gracia. El Señor le explica a los apóstoles todo lo que habrá de suceder durante esa época, y es en el versículo 29 donde dice:"E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas".
Algunas cosas interesantes han de suceder durante esta época, cuya razón de ser se fundamenta en la violencia que se desatará sobre la tierra. Tres sucesos que nunca hemos visto por mucho tiempo, serán permanentes. Primero, el sol perderá brillo, y oscurecerá. Imaginemos lo que eso podría significar. Al perder brillo el sol, lo único que puede significar es que ha perdido potencia, que sus explosiones y combustiones han sufrido una merma considerable. Si el sol pierde su intensidad, pierde también temperatura, lo cual significaría que durante las horas del día  la temperatura descendería mucho, aún en los países del trópico de Capricornio, o ecuatoriales. Cuanto más será de noche.
La luna no dará su resplandor. En otros lados se lee, que se pondrá roja como la sangre ¿Se imagina usted viviendo eso? El sol sin mucha potencia, sin brillo, con un mundo semi oscuro, y la luna no blanca como solemos verla, sino roja.
Pero además de eso, las estrellas de los cielos caerán sobre la tierra. Es decir, miles de asteroides de diferentes tamaños impactarán sobre la superficie de este mundo, causando destrucción y mucho daño. Cuando esto pase podemos prever lo que sucederá. Imagine usted que tan solo un enorme meteoro caiga sobre el mar, frente a las costas de un continente. La energía del impacto se disiparía en las aguas, y éstas adquirirían una potencia enorme, que les haría alcanzar cientos de metros de altura. En su movimiento hacia la costa, al invadir el continente, ciudades enteras desaparecerían. Ahora imaginemos que una enorme roca cae sobre el continente. La onda expansiva, producto de la enorme energía que trae el meteoro en su trayectoria, produciría una destrucción equivalente a miles de bombas como las de Hiroshima. Pero esto no es suficiente, sino que el mismo  impacto produciría terremotos (y sus réplicas), que destruirían las ciudades. Pero aún esto no termina aquí. Al impactar con el suelo, transmitiría una deformación hacia los estratos inferiores de la corteza terrestre, que comprimiría el magma. Esto generaría una reacción tan extraordinaria que el magma buscando disminuir la presión a la que ha sido sometido, se moverá y abrirá boquetes en la tierra, o saldrá por las fumarolas de los volcanes, cuya lava en movimiento por la corteza terrestre, causará destrucción  a su paso. Pero aquí no queda esto. Al salir la lava disparada por los boquetes, expulsará toneladas de ceniza que cubrirán el espacio. La densidad de la capa de cenizas cubrirá los cielos, impidiendo el paso del sol (que por cierto ya estaba debilitado), reduciendo en decenas de grados la temperatura sobre la tierra, muriendo las personas y los animales, y aún las plantas.
Esta amable lector no es producto de una mente enferma por causa de las películas que produce Hollywood, sino que la misma Biblia da cuenta de esto. El paralelo del relato que hemos mencionado atrás, que se encuentra en Mateo 24, se puede leer también en Lucas 21. En los versos 25 y 26 leemos lo siguiente: "Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustias de las gentes, a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor, y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas". Sin duda que el relato que Lucas hace del mismo pasaje que Mateo 24, es mucho más gráfico y descriptivo de lo que habrá de suceder durante este tiempo.
Sin duda que el mar será muy castigado, y por medio de él será castigada la tierra.

EL ANTIGUO  TESTAMENTO PROFETIZÓ ESTE DÍA:
Joel, capítulo 2, habla de este momento. Joel 2:11 dice: "Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible, ¿quien podrá soportarlo? También el verso 2:1 dice: "Tocad trompeta en Sión, y dad alarma en mi monte santo, temblad todos los moradores de la tierra, porque  viene el día de Jehová, porque está cercano". El día de Jehová es ese día, del cual habló el Señor Jesús a sus apóstoles. Amos dice, en 5:18, respecto de este día: "!Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para que queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz. El 5:20 dice: ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad que no tiene resplandor? Zacarías 14:6 dice:"Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no ser´ni de día ni de noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz".
Volviendo a Joel 2, vemos la precisión de los asteroides. "Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo habrá jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones". ¿Quien es este pueblo? El día de Jehová es asociado, según Zacarías como el día en que Israel será invadido por las naciones vecinas, el cual será la última invasión que sufrirá Israel, antes de su conversión. Y este ejército podría ser interpretado, como aquel que invadirá a Israel, mas creo  por lo que el contexto contiene, que no es así. Leamos (2:2) "Delante de él consumirá fuego, detrás de él abrasará llama... su aspecto como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llamas de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes" Imagine, tan solo por un momento, que este ejército sean los meteoros que, una vez habiendo penetrado la atmósfera, se inflaman y luego mientras avanzan por los cielos, van llenando de asombro a quienes les ven. Fuego por delante, llama por detrás y destrucción a su paso.
La descripción siguiente dice: "...cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo" (v 2:7) Una vez que hube leído esta porción, imaginé el meteoro viajando por el espacio, sin variar su rumbo, como hacen las bombas tele dirigidas que se pueden ver en las guerras de última tecnología, que buscan su objetivo, y no varían su rumbo hasta que le hallan y luego explotan. "Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera, y aún cayendo sobre la espada no se herirán" (v 2:8) También puedo imaginar que grandes cantidades de asteroides viajan hacia la tierra, y ninguno estorba al otro, sino que cada uno mantiene su linea de trayectoria, hasta dar con su objetivo. El siguiente versículo es aún más impactante: "Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones" Estos meteoros serán dirigidos por Dios, no tenga duda. Buscarán a todos los ídolos, y a los idólatras, y donde haya un altar allí entrarán y destruirán. Entrarán por las casas buscando señales de idolatría, de fornicación espiritual, y destruirán.  Este versículo que sigue es aún más determinante: "Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos, el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor". Sin duda que este es el día de Jehová, el día que anunciaron Joel, Amos y Zacarías, el día que habló el Señor Jesús a sus apóstoles.

EL FUTURO EN ESTA PROFECÍA:
Un futuro que no está muy lejano. El capítulo 6 de Apocalipsis habla de este día incluido en el sexto sello. Allí dice: "Mire cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como de sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viente" (Ap 6:12,13)
El día de Jehová es un día que ha de venir. De nuevo encontramos acá lo que ha sido dicho en lecturas anteriores, acerca de la condición en la que estarán el sol y la luna, y las estrellas del cielo. Esto es algo que ha de venir muy pronto. Pero el sexto sello muestra un elemento más, que no había sido anunciado antes. ¿Cual es? Que "el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar". Imagine ahora esto. EL cielo deja de ser esa cortina azul que vemos de día, o la negra de noche, porque se enrolló y desapareció. De esa manera será descubierta la verdad de Dios, que está en los cielos, y podrá ser visto todo lo que allá hay.

Esto amable lector está por suceder, y muy pronto toda la tierra, y no solo un lugar en Rusia, EEUU o Japón podrán ser testigos de este acontecimiento. Pronto veremos los meteoros o asteroides en grandes cantidades, y no solo una pequeña porción. Y no será solo Rusia, sino el mundo entero. Y las gentes angustiadas no darán crédito a lo que ven, y sienten. Será el día de Jehová, anunciado desde la eternidad, pero poco creído. Ni siquiera por lo que sucedió en Rusia. 

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